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Crónica: Ainara LeGardon - Madrid (22/03/2011)

22/03/2011, Madrid
9.2
Ainara Legardon (Rubén, Hannot y Héctor)
9
Moby Dick, Casi lleno
Precio: 10 euros

¿Cómo es posible que Ainara Legardon y sus nuevos chicos sonasen así el otro día en Moby Dick? ¿Cómo es posible que además lo hicieran con apenas dos días de ensayo con la banda al completo? Estás preguntas y muchas otras no tienen más respuesta que la del talento de sus músicos, pero sobre todo el de la bilbaina.

La gracia del evento venía claramente marcada por el giro musical que ha dado Ainara con "We Once Wished", un giro crudo y potente que quedó perfectamente reflejado en su presentación en Madrid. El bajo de Rubén (Tokyo Sex Destruction) fue clave en todo momento, consiguiendo sacar el sonido perfecto que necesitaban los temas, llenando completamente por si sólo la sala. Si decimos que nos sonaba a Shellac, no mentimos. Impresionante en "Thirsty", en “You Gave me” y en el aplastante inicio de guitarristas de "Make It Mine Forever".

No queremos hacer de menos al resto de colegas, sobre todo porque Héctor a la batería y Hannot a la guitarra (ambos del círculo habitual de Winslow Lab, viniendo de bandas como Flying Pig Matanza y Audience respectivamente) mantuvieron ese concepto que tanto le gusta a Ainara de menos es más, abandonando o entrando en escena según cada tema lo requería. El repaso a sus temas previos fue algo más costoso para Ainara, fruto de una formación más centrada en repasar fielmente el sonido de su nuevo disco, aunque piezas de "Forgive Me If I Don’t Come Home to Sleep Tonight" como "I Won’t Forget" sonaron tan bien como siempre.

El final con "Forget Just Aanything" si fue de un concepto distinto al habitual, menos desnudo pero sobrenatural en los arranques eléctricos. No puedo decir que mejorara versiones previas como la de aquella noche teloneando a Lisabö en idéntica sala, pero por lo menos quedó a la altura. Una evolución que va acorde con la que ha ido ejecutando una artista tan impecable como Ainara, que parece igual de cómoda arrasando tímpanos que ella sola.

Y no nos olvidamos del paso de MobyDick como telonero, un habitual de la escena vasca que no se prodiga por Madrid. Muy bien ese aire grunge-unplugged que nos brindó, muy bien ese buen rollo que desprende y una pena que el sonido en las notas altas nos taladraba los oídos, porque nos estaba gustando bastante.



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