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Crónica: Javiera Mena - Sevilla (16/09/2011)

16/09/2011, Sevilla
7.7
8
OBBIO, Medio lleno
Precio: 10/12 €

http://feiticeira.org/

Comenzaba la nueva temporada en la sala OBBIO por todo lo alto con la actuación de la que es quizá la artista latinoamericana más en alza de los últimos tiempos: la chilena Javiera Mena. Y es que su continua presencia en nuestro país, tanto en festivales como en salas, en los últimos meses, unido a su capacidad para hacer hit instantáneos de electro-pop de poso melancólico han propiciado que su directo sea continuamente demandado por el público nacional.

Pero antes, fueron los locales BtheFake los encargados de caldear el ambiente para el baile. Facturando una suerte de funk-rock experimental plagado de samplers, la suya parecía una propuesta interesante, pero lamentablemente no cuajó como adecuada para abrir un concierto de pop. Eso unido a la algo inadecuada acústica de la sala, que hizo que la voz sonara a veces muy apagada y la batería muy estridente. Algo que resultaría incluso más extremo durante la actuación posterior.

Que se abrió con Javiera subiendo al escenario luciendo un holgadísimo abrigo oscuro, del que más tarde renegaría, y situándose con la guitarra de espaldas al público; con sus tres acompañantes al teclado, batería y programaciones rodeándola. De esa guisa comenzó a sonar una versión más rockera de “Primera estrella” uno de los mayores hits de la artista. E inmediatamente volvieron a hacerse patentes los problemas de sonido que ya afectaron a la actuación anterior.

Pero, a pesar de que la batería se comía en ocasiones voz y sintetizador, la chica no se amilanó y se mostró entregada durante todo el concierto, interpretando lo más conocido de su repertorio y basándose sobre todo en su vertiente más electro: “Sufrir”, “Hasta la verdad”, “Al siguiente nivel”, “El amanecer”... dejando espacio para baladas como “Esquemas juveniles” y “Sol de invierno”, que nos permitieron recuperar el aliento para las muy coreadas “Luz de piedra de Luna” y “Yo no te pido la Luna”, con la que se despidió.

Concierto corto, menos de una hora, y sin bises. Y si además sumamos un sonido algo deficiente en varias ocasiones podríamos pensar que fue un fracaso, pero resultó todo lo contrario: el entusiasmo que transmite Mena en su directo contagia al público y no pudimos menos que salir satisfechos.



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