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Crónica: Maryland - Sevilla (20/04/2012)

20/04/2012, Sevilla
7.4
Rubén Castelo, Arturo Gutiérrez de la Cámara, Pablo Castelo, Ivan Patiño
7
Fun Club, Medio lleno
Precio: 8 €

http://feiticeira.org/

Acudimos a Fun Club, uno de los más populares locales de ocio nocturno de Sevilla pero también veterana sala de conciertos, para asistir a la primera parada de la banda viguesa Maryland en la ciudad, dentro de su pequeña gira por territorio andaluz. Teloneaban Evil Evans, habituales del circuito local con varias maquetas en su haber.

Éstos facturan un pop-rock fresco y preciosista en estudio, cómo bien queda reflejado en su última obra hasta la fecha ‘La tragedia griega’ (2011). En directo, sin embargo, sonaron más potentes y festivos, probablemente por verse arropados por el público, en su mayor parte compuesto por colegas según bromearía su cantante. Aún así, gracias a detalles de teclado, a la guitarra acústica y a las maracas consiguieron mantener las sutilezas de sus canciones sin que se perdieran en la distorsión. Buenos cuarenta minutos de concierto, en definitiva, tanto para los amigos como para los que acababan de descubrirlos.

Las ironías del destino y del azar quisieron que la banda a la que teloneaban tuviese una media de edad más baja, y que andase ya por su segundo álbum, ‘Get Cold Feet’ (2011, Ernie). Y es que puede que los chicos de Maryland sean jóvenes, sí, pero no hay duda de que tienen buenas canciones, que se han recorrido ya un buen número de escenarios y que saben, por tanto, crear buen ambiente y hacer buenos directos.

Con una propuesta más directa y cruda que la del grupo anterior, los gallegos se encuentran cómodamente en un registro que oscila entre el power-pop y el emo de primera hornada. Así, Sexy Sadie (Jaime García Soriano produce sus discos), Nada Surf o Jimmy Eat World nos acudieron a la cabeza al escuchar temas de irresistible melodía como “Lost”, “Lux” o “Atom Bomb”, que se ganaron prontamente el beneplácito de muchos que quizá los desconocían en su mayoría. Como nota negra, en cambio, no se pudo ignorar el constante parloteo de la mitad hacia el fondo del aforo; inevitable en muchos conciertos hoy en día, de difícil solución y que llegó a molestar en algunos de los momentos de carácter acústico.

Pero a pesar de esto y de continuos problemas técnicos a lo largo de la hora y pico de duración con los monitores y el volumen de guitarras y voces, el quinteto (con batería suplente) logró que gran parte de los asistentes se moviese al ritmo de sus estribillos y sencillos pero efectivo riffs; lo que unido a su tímida pero sincera simpatía hacia los presentes y hacia sus teloneros resultó en un merecido triunfó para su primera prueba en Sevilla, inmortalizada en foto desde el escenario hacia el foso mediante Polaroid.

 



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