/Crónicas///

Crónica: Nueva Vulcano - Madrid (28/11/2009)

28/11/2009, Madrid
9.5
Wences Aparicio, Artur Estrada, Albert Guàrdia (Marc Clos)
9.5
Circulo de Bellas Artes, 600 personas
Precio: 10/12 €

Yo, iluso perdido de la vida, pensaba que todo un Círculo de Bellas Artes se les iba a quedar gigante a la banda que nos ocupa. Porque si, son una de las mejores bandas que hay en todo el estado pero... No se, no confiaba en la respuesta de la gente, como tampoco confiaba que el concierto que nos ocupa terminara siendo uno de los mejores del año.

Antes que todo esto, la nueva banda de Santi García abofeteó unas cuantas caras ante el estupor de la gente. Un servidor se esperaba una faceta mas powerpop, como parecía indicar su myspace, pero se topó con un punk rock de cara agradable que entró igual de bien, la verdad. Si en la banda, además del gran Santi está Roger de No More Lies y el percusionista/teclista oficial de Nueva Vulcano Marc Clos (a la guitarra), la cosa promete: que haya material pronto.

El estado de forma de Nueva Vulcano, sobre todo ahora que han sacado un artefacto tan redondo como "Los Peces De Colores", es implacable. Podría estar mucho tiempo hablando de ello, pero prefiero ser breve y decir que simplemente salieron a matar. El numeroso público que había lo sabía, y en seguida aquello fue un karaoke a pesar de comenzar con "Dulce Y Ácida" y "Te Debo Un Baile", tal cual se abre el disco nuevo (que tocaron íntegro). Imaginar como fue con "El Día De Mañana", "Sagrada Familia", "Esto No Es París", "Mano Izquierda" o con el genial "Quiromancia" final, es difícil de imaginar.

Artur cada vez mas pletórico en su faceta de frontman amable, que presenta canciones ("Hay una cosa que tiene sólo lado bueno: El amor moderno") y que se pasa el concierto viviendo el concierto. La sección rítmica de ex-Shanty Rd ahora mismo está incontestable, mejorando mucho con cada ocasión. Para colmo, Marc Clos es un acierto constante con percusiones y teclados, dando el matiz que probablemente uno había asumido perder en vivo. Bravo.

No sólo no se quedó grande el recinto, sino que estuvieron como para tirar abajo todas las columnas de la sala del C.B.A. En Madrid los adoran demasiado, pero ahora hay que hacerlo con el doble de razón. ¡Que vivan los peces de colores!



PUBLICIDAD