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Crónica: Paradise Lost - Madrid (16/12/2009)

16/12/2009, Madrid
6.5
6
Heineken, Lleno
Precio: 22 euros

The Rise Of Denial (Faith Divides Us, Death Unites Us)
Pity The Sadness (Shades Of God)
Erased (Symbol Of Life)
I Remain (Faith Divides Us, Death Unites Us)
As I Die (Shades Of God), The Enemy (In Requiem)
First Light (Faith Divides Us, Death Unites Us)
Enchantment (Draconian Times)
Frailty (Faith Divides Us, Death Unites Us)
One Second (One Second)
No Celebration (Symbol Of Life)
Eternal (Gothic)
Requiem (In Requiem)
BIS
Faith Divides Us – Death Unites Us (Faith Divides Us, Death Unites Us)
The Last Time (Draconian Times)
Say Just Words (One Second)

Sorprendente entrada, al menos para mi, la de Heineken el miercoles, después del último paso en solitario de Paradise Lost por Madrid, con mucha menos gente. Se ve que el telonear a HIM les ha aportado nuevo público (o no), pero el caso es que la sala Heineken estuvo repleta frente a su anterior paso por Madrid (en la Live, más pequeña) con una sala a medias.

Como viene siendo últimamente y desgraciadamente habitual en Madrid, ambos conciertos estuvieron muy emborronados por el tema del sonido. En especial lo de Samael fue una pena en toda regla. Los temas del inicio del concierto como "Rain" o "Solar Soul" fueron destrozados por una inadecuada ecualización de una banda que vive de apabullar con el sonido.

Si una propuesta básicamente electrónica, con baterías secuenciadas, no suena plena en directo el resultado es malo (curioso fué el tema de que se montase un set de bateria para simplemente ayudar al aspecto visual en el tema inicial). Algo se recupero al final del concierto, ya con temas como "Black Hole", pero el concierto, corto, de sólo diez temas se resintió totalmente del tema sonido. Al final se pudo disfrutar eso sí de una magnífica puesta en escena: los saltos del bateria-teclista en el primer tema, los bailoteos del bajista , las proyecciones y en general, de un aspecto visual muy cuidado. Lo malo es eso, que bandas que se pasan de pascuas a ramos por España, suenen así, es algo muy duro de llevar para los que somos habituales del circuito de conciertos de la capital.

Como los cangrejos fué el sonido del concierto para atras en el inicio del concierto de Paradise Lost y eso, que si algo es criticable de Paradise Lost es el uso y abuso de sonidos pregrabados (alguno por ahí cuenta que incluso de algún de estribillo de Holmes, pero yo no lo puedo afirmar). El técnico de sonido fue cogiendo el punto a la cosa a lo largo de los temas y el concierto acabo sonando medianamente bien.

En las curiosidades, habia que ver que tal se desenvolvia Milly Evans, sustituyendo al carismático Greg Mackintosh. En el plano técnico bien, pero en el plano "feeling" algo carente. Por otro lado, nuevamente la ecualización hacía que esa guitarra sonara a veces mal integrada por encima de música. Pero lo dicho, cumpliendo perfectamente su cometido de sustituto. Otro cantar, nunca mejor dicho, fué lo de Nick Holmes. Por un lado felicitar al técnico de sonido de Faith Divides Us, Death Unites Us, porque ha sabido sacar durante el disco una voz a Holmes que ahora mismo no tiene (muchos estribillos los dejo cantar al público por falta de voz). Aunque si algo llamó la atención, fue lo comunicativo que estuvo dentro de que es algo nada habitual en él.

Pero si de algo sobreviven y fue lo que salvo el concierto es que a estas alturas de su carrera tienen tal saca de temazos, que a poco que hagan, triunfan, más aún si encima el último disco es de lo mejor que han sacado en los últimos tiempos, recuperando el crédito para muchos, que se ganaron con sus primeras grabaciones. Yo me quedo con la interpretación de alguno de mis temas favoritos como "No Celebration", el himno que es "Enchantment", la sorpresa de "Eternal" y el tema habitual de cierre que es "Say Just Words".

Concierto de ambas bandas al que hay que calificar de flojo, pero salvado en el aspecto visual por Samael y por las tablas y el repertorio que tienen Paradise Lost después de una carrera de veinte años ya. Esperemos que bandas de este calibre se sigan pasando por España, pero eso sí, que las circunstancias les acompañen minimamente.



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