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Crónica: Ranaldo, Lee - Madrid (23/04/2013)

23/04/2013, Madrid
8.8
Lee Ranaldo (Steve Shelley, Alan Licht y Tim Luntzel)
8
Teatro Lara, Casi lleno
Precio: 19 / 21 euros

Sin ánimo de sonar tajante en la afirmación, si hay una banda de rock que ha demostrado ser la más influyente desde los ochenta hasta este año 2013 que nos ocupa quizás esa termine siendo Sonic Youth. No olvidemos que de ellos bebieron Nirvana o Teenage Fanclub, y de ellos siguen bebiendo tantas y tantas bandas de guitarras cortantes y robustas que, sin dejar de lado la melodía, siguen tratando de llevar un género hacía nuevos caminos. Como poco, han sido una de esas pocas bandas que de verdad cambian vidas musicales en numerosos artistas. Y ahí, en medio de todo eso está su guitarrista Lee Ranaldo, tiene mucho que decir.

Pero lejos de mirar atrás, su concierto en el Lara fue quizás la muestras perfecta de todo lo que tiene Ranaldo por ofrecer. Si nos parecía que sin Sonic Youth lo que Ranaldo y el resto de la tropa nos iba a ofrecer iba a ir cargado de experimentación y de ruidismo, ahí estuvo ese sensacional trabajo discográfico "Between the Times and the Tides", el primero post defunción de la banda sónica, que nos trajo la cara amable, melódica y repleta de canciones redondas del bueno de Lee. Si pensábamos que la magia había quedado en el estudio, nos equivocabámos aún más.

Con una banda de lujo capitaneada por el propio guitarrista y su inseparable batería (también de Sonic Youth) Steve Shelley, pero bien escudados por la guitarra del culo inquieto de Alan Licht (que viene de un terreno más ruidoso y experimental) y el bajo de Tim Luntzel (que viene de ser músico de estudio en un terreno más clásico). Sonaron así casi todos los temas de "Between the Times and the Tides", aunque limitándose al apartado puramente eléctrico del mismo, con especial recuerdo al inicio de concierto con "Tomorrow Never Comes", a la historia que nos contó que hay detrás de "Xtina As I Knew Her" (sobre su regreso a ver a los amigos de la infancia, una vez Sonic Youth dejaron de girar), la creciente vena power popera que tiene "Angles" y la espera de las dos canciones que mejor acogida han tenido: una "Waiting On A Dream" con la que bromeó haber robado el riff al de Keith Richards en "Paint it Black"  y una preciosa "Off The Wall".

Todo esto, teniendo delante el marco incomparable que vuelve a ser un Teatro Lara que sonó directamente perfecto, habría sido suficiente para salir más que contento del concierto de Ranaldo. Has visto a alguien que es ya una leyenda del rock, con sus nuevas (y buenas) canciones, con el batería que querías verlo y encima en el mejor recinto posible. ¿Podría ir mejor sin sacar a relucir nada que lleve la marca de su banda principal? Pues si, porque pudo presentarnos tres o cuatro canciones nuevas. Y para colmo, estas canciones fueron probablemente las mejores de toda la noche, con especial mención a una sublime muestra de abrasivas guitarras que aún manteniendo la vena melódica de su reciente disco, nos revive a los mejores Sonic Youth del "Daydream Nation".

Al final la ovación fue cerrada, y el remolino de gente cerca del puesto de merchandising con el propio Ranaldo vendiendo sus discos y charlando con la gente fue algo esperado. Una leyenda que sigue fiel a sus inicios y a su honestidad, pero que además nos va a seguir regalando buenos trabajos. Hay una larga vida después de la juventud (sónica).