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Crónica: Rocky Votolato - Bilbao (13/04/2012)

13/04/2012, Bilbao
7.7
7
Azkena, Medio lleno
Precio: 10 euros

http://feiticeira.org/

Noche de cantautores en Azkena. No de cantautores en el tradicional sentido de acústica y silla, pero cantautores al fin y al cabo. Y de un carácter bastante contrapuesto, el poso indie-rock del telonero frente al folk-rock melódico del teloneado. Abrió así The Secret Society, que no es sino el proyecto de Pepo Marquez. Y él sólo lo presentó, con su guitarra y recurriendo en algún tema al tocadiscos para poner algo de base, un truco aprendido según dijo, de Gruff Rhys con quién tocó recientemente y que parece que le marcó, ya que hasta le dedicó una versión de su "Shark Ridden Waters"
 
Sería la única incursión en el inglés del repertorio, ya que no sólo no tocó nada de su cancionero en inglés sino que no hizo una sola referencia a su magnífico segundo disco "I Am Becoming What I Hate The Most", una verdadera pena. Pero no había demasiado tiempo y prefirió centrarse en los temas de su último trabajo como es lógico. Comenzó con la más intimista, y así "En la sala del Guernica" contó con el silencio del público que iba entrando. "Parte de Guerra", otras más animadas y eléctricas como "Las Pistas falsas que conducen al desamor" o el acentuado eco reggae de "Si Pudiste con tanto dolor..."
 
Se pierden muchos arreglos e intensidad interpretando en solitario estas canciones, pero si hay algo de positivo es que para quién no las conozca, las letras se hacen fácilmente reconocibles y, en su oscura sinceridad, son parte fundamental de su propuesta. Entre canción y canción se dedicó a hacer bromas irónicas sin perder el semblante serio, haciendo alusión a la tristeza de sus temas, abundando en esa personalidad y en un concierto que, con tan pocos elementos, no deja indiferente. Acabó con "La Casa Junto al Mar" y agradó ante un público bastante ajeno, así que nos gustaría verle con banda en condiciones y tocando más tiempo.
 
El tono gélido cambió de forma bastante radical con Rocky Votolato. El músico afincado en Seattle propone un folk-rock mucho más digerible, un sonido muy americano con ingredientes tradicionales de guitarra y armónica y canciones que se se acercan más al pop-rock de cierto cariz épico. Cuenta ya con una larga carrera moviéndose entre esta mezcla, derivando de canciones de rock con ínfulas folk-punk a melosas "power ballads" y prueba de ella ofreció alternando canciones más recientes con alguna más clásica sin que hubiera fisuras en la transición.
 
El músico tuvo al público muy entregado y contento e incluso le invitó a participar improvisadamente de algunos estribillos, con buen resultado. La comunión fue excelente y el cantante fue demandado una amplia tanda de bises. Tres se tocó finalmente, pese a que la propuesta se hizo reiterativa por momentos. Y es que Rocky Votolato es uno de esos músicos que toca bien, canta bien y cae bien, pero tampoco tiene nada que le haga especialmente destacar entre esa marea de rockeros americanos pasados al mundo del cantautor. Y nada que ver desde luego, con conciudadanos como Damien Jurado. En definitiva, una noche para reivindicar con todas las de la ley lo que queda dentro de nuestras fronteras.



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