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Crónica: Xiu Xiu - Sevilla (29/03/2012)

29/03/2012, Sevilla
7.5
7
Malandar, Medio lleno
Precio: 12/16 €

Reconozco que Xiu Xiu es un grupo que me desconcierta. Los de Jamie Stewart juegan con varios ingredientes que, a priori y bien guisados, deberían resultar en plato de mi gusto, como son su excéntrica forma de retorcer el pop volviéndolo tremendamente violento, y su manera de hacer colisionar los estándares más habituales del rock con exabruptos más propios del synth-pop o incluso el avant-garde; pero por alguna razón, el resultado, esto es sus discos, suele dejarme un sabor agradable pero de poco poso, como si todas sus referencias e intenciones no llegaran a cuajar del todo en un gusto definido.

Su fecha en Sevilla, como primera parada del ciclo Heineken Music Selector en la ciudad en un año, me permitía comprobar si en directo sonarían más compactos y coherentes. Así que, con cierta curiosidad, entre un respetable medio aforo de Malandar, observé como el artista y sus tres acompañantes subían al escenario y se situaban todos al frente, para comenzar con tono acústico y recogido con la fan favourite “Fabulous Muscles”. Apenas la guitarra, la siempre excesivamente afectada voz de Stewart y algún detallito sintético y de percusión sonaron en este tema de apertura.

Se trataba de un inicio engañoso, ya que con “Smear the Queen” ya dieron rienda suelta a su suerte de post-punk plagado de interferencias inesperadas que englobó el grueso de la actuación. Me sorprendió que Stewart y su guitarrista se recrearan en riffs que recrudecían sobremanera su sonido; mientras la teclista aportaba melodías y atmósfera (y pegaba algún toque a su peculiar platillo), apoyada a menudo también por su líder, cuando no estaba a las seis cuerdas, con su propio sintetizador. El batería, por su parte, sacaba extraños sonidos consecuencia de golpear su equipo en las zonas más insospechadas.

De esta guisa, sonaron bien canciones muy particulares y de cadencia aparentemente caótica (cambios bruscos de acústico a distorsión, interrupciones para extraños ejercicios de percusión, etc), acordes con la desestructurada mente del artista, pero que se veía que estaban muy trabajadas en directo. Temas como “Joey’s Song”, “Beauty Towne” o “I Love the Valley, Oh!” quedaron realmente favorecidos, siendo la única pega destacable que la voz de Stewart se viera a veces solapaba entre tanto ruido.

Aún así, fue inevitable encontrar entre lo mejor de la velada las dos versiones que se marcaron: una cruda “Ceremony”, la última canción de Joy Division/primera de New Order, situada muy acertadamente a mitad de repertorio, y, sobre todo y en bises, una enorme “Frankie Teardrop” de Suicide (¿cuántas bandas están versionando últimamente a la pareja neoyorkina?) que literalmente se comió todo lo anterior, con un Jamie totalmente desbocado pegando alaridos de rodillas cual Alan Vega en sus mejores tiempos. Final apoteósico que, aunque dejó un poco en evidencia lo mucho que le deben Xiu Xiu a sus referentes, me dejó con una valoración positiva hacia un proyecto musical que no acababa de convencerme.

 



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