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RESEÑAS/Beat Up
Estilo: garage|indie rock
La moda de las bandas retro-rockeras iniciada hace unos años continúa dando frutos a partir del proto-punk de los Stooges. The Beat Up comenzaron su andadura hace ya dos años bajo el nombre de The Beatings pero no ha sido hasta ahora cuando han editado su debut. Merece la pena esperar si te presentas de la mano de Kevin Shields, ex-My Bloody Valentine como productor.
El cuarteto explota el filón más melódico del "raw power" en temas simples y efectivos como Messed Up e incluso toman las referencias de segunda mano en Detonator o Damage, con una clara afinidad a Black Rebel Motorcycle Club en lo que a emular a Iggy Pop y su sentido del punk-rock polvoriento se refiere.
No sólo Detroit cabe en su saco de influencias, sino también Seattle o New York. Pinceladas más indies afloran en la propia Black Rays Defence donde pasan la furia de Mudhoney por un estudiado tamiz, moviéndose a caballo ente el rock hooligan y los Sonic Youth más infecciosos chirriando en The Flame y Heartbreak, visiblemente más caótica esta última.
La banda no se estanca ahí ya que entre tanto punk-rock flamígero (Alright) de riffs aserradores (Bad Feeeling), se postulan en When I Set My Mind to Forget como paladines de una fusión entre Nirvana y los clásicos y en Hum la muralla guitarrera inicial da paso a un indie punk que bebe del frenetismo y la histeria de Sebadoh.
Lo cierto es que The Beat Up inventan muy poco. Pero cuando una banda recoge influencias tan auténticas y, sin perder la dignidad consigue un puñado de temas notables y con gancho, está claro que hay que darles un voto de confianza. Sobre todo atendiendo a los caprichos de una industria que puede elevar a la categoría de ídolos a unos e ignorar a otros obviando lo que realmente valen en el plano musical.
El cuarteto explota el filón más melódico del "raw power" en temas simples y efectivos como Messed Up e incluso toman las referencias de segunda mano en Detonator o Damage, con una clara afinidad a Black Rebel Motorcycle Club en lo que a emular a Iggy Pop y su sentido del punk-rock polvoriento se refiere.
No sólo Detroit cabe en su saco de influencias, sino también Seattle o New York. Pinceladas más indies afloran en la propia Black Rays Defence donde pasan la furia de Mudhoney por un estudiado tamiz, moviéndose a caballo ente el rock hooligan y los Sonic Youth más infecciosos chirriando en The Flame y Heartbreak, visiblemente más caótica esta última.
Lo cierto es que The Beat Up inventan muy poco. Pero cuando una banda recoge influencias tan auténticas y, sin perder la dignidad consigue un puñado de temas notables y con gancho, está claro que hay que darles un voto de confianza. Sobre todo atendiendo a los caprichos de una industria que puede elevar a la categoría de ídolos a unos e ignorar a otros obviando lo que realmente valen en el plano musical.
por Sprnknwn
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Sáb, 11/02/2012
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Se nos ocurren muchas bandas a las que nos recuerdan Dulce Pájara de Juventud, y de hecho las vamos a ir nombrando por aquí, pero no se equivoquen que lo de este cuarteto catalán es ante todo muy personal. Agarrar la pegada y la faceta más psicodelica de Pixies, los pseudo-punteos de guitarra made in J. Mascis de Dinosaur Jr , la experimentación de The Flaming Lips o la carga épica de...








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