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Reseña: Betunizer - Quien nace para morir ahorcado nunca morirá ahogado

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Quien nace para morir ahorcado nunca morirá ahogado
8
8.3



Bcore [2010]
Productor: Santi garcía
Banda: Marcos Junquera, Pablo Peiró, José Guerrero

Betunizer nos trajeron algunas de las sensaciones más vertiginosas del pasado año. Este trío, podría ser tomado como un combo más que se nutre del ruido y del poso matemático. Es una escena en alza en nuestro underground, que duda cabe. Pero lo de estos valencianos se inscribe más entre lo punki y lo post-punki (onda The Fall, que no Joy Division) y también a nivel letrístico con algo de la locura surrealista e irreverente de Mark E. Smith.

"Repaso de Huecos" nos da la primera tunda a velocidades de hardcore sin freno. Está claro que nos enfrentamos a una propuesta bastante maníaca, por mucho que los ritmos sean más exóticos en "Derroche de Simpatía", incluso con un toque tropical que los emparenta fácilmente con otros terroristas de lo establecido como Za!. Incluso se atreven con tempos más humanos como en "Pantano del Ardor", donde incluso entre el ruido afloran ciertas cadencias funkies o invocan al cachondeo en "La Pinza del Michi".

Si bien es cierto que el baremo de lo normal lo ponen estallidos como "Matemático Tomás" o "Completo Galope", donde directamente se entregan al screamo más desquiciado, el trío sabe controlarse y crear climas melódicos como "Nada/Loco". Si siempre hablamos de Shellac cuando nos asalta algún grupo de noise-rock interesante, estamos seguros de que los valencianos con este disco, grabado en directo, como no podía ser de otro modo, serían capaces de volver loco al mismo Steve Albini. Incluso aunque este no sea capaz de entender (tampoco nosotros demasiado) líneas que se te quedan grabadas automáticamente como "perturbado siempre por la misma razón", "ingesta de chumino al vapor""llámame chulo, llámame chulo"

Hay que tener los oídos preparados si no queremos exponernos a derrame cerebral por ruidismo macarra, pero desde luego este debut de Betunizer es portentoso. Sobre todo por lo difícil que es encontrarse un disco de noise así de palpitante y vital. Rabioso, liberador, a la vez mal y bienhumorado, toda una terapia.

 




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