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Reseña: Fear Factory - Archetype

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Archetype
7
7.9



Roadrunner [2004]
Productor: Fear Factory & Rhys Fulber
Banda: B. C. Bell , C. Olde Wolbers, R. Herrera, (B. Stroud)
Partamos de la base de que Fear Factory estaban disueltos. Por un periodo de tiempo tan breve que no nos dimos ni cuenta gracias a ediciones como Hatefiles (rarezas) y Concrete (su disco de debut, inédito en su época) pero separados al fin y al cabo. Al parecer todo fue parte de una estrategia para deshacerse de Dino Cazares con quién Burton C. Bell ya no hacía muy buenas migas. Así pues excluyendo al orondo guitarrista, Fear Factory se reunieron reclutando a Byron Stroud (ex-Strapping Young Lad) como bajista y pasando Christian Olde Wolvers a la guitarra calcando, por otra parte, las estructuras de Dino.

Lo dicho, a pesar de las bajas expectativas tras un irregular Digimortal y una más desesperanzadora gira que le siguió, la banda empezó a despertar la curiosidad con dos rotundos hits que pasaran por derecho propio a formar parte de su historia. Cyberwaste es un tema muy arrollador y a piñón fijo, con Burton bramando sílabas y que entronca con el sonido de Soul of a New Machine, algo que supongo que sus fans habrán apreciado como single, muestra de que no se han ablandado ni vendido, algo tan temido en bandas de estas características. Por otra parte Archetype resulta más accesible y veloz entre texturas góticas y frenéticas baterías, una magistral mezcla de su rudeza con toques épicos que les acercan al heavy metal a pesar de esos adornos electrónicos que aparecen por aquí y por allá y que obviamente aquí no hay solos sino riffs cabezones. En fin, ¿quien puede decir que una banda está muerta con estos dos pedazo de singles?

Sobre la tónica general del disco podemos decir que aunque las letras siguen la misma línea (no hay más que leer los títulos) no hay un cambio radical a nivel de sonido pero si que este es un disco donde los parámetros de la banda son llevados a los extremos. Hay partes brutales más brutales y hay partes melódicas más melódicas. Un ejemplo del primer caso lo tenemos en Bonescrapper, extremo, de baterías hiperrevolucionadas y puras dosis de mala hostia a base de berridos y terrorismo sónico, como si el maligno se hubiera apropiado de nuestro lector. El segundo se puede observar en Human Shields, que recoge con acierto su faceta calmada y épica en un medio tiempo, oscuro y agonizante.

Ahora que no en todas las ocasiones les sale el tiro bien. El ecuador del CD reúne algún que otro momento desafortunado, aunque nunca del todo desechable. Por ejemplo se agradece mucho la intención de Bite The Hand That Bleeds que comienza entre susurros y se entrega a la melodía vocal e instrumental introduciendo orquestaciones pero se recrean demasiado haciendo un final algo repetitivo. Undercurrent por su parte nos devuelve a Burton desgarrando su garganta esta vez rompiendo la tónica para introducir un estribillo desafortunado, algo pesado y empalagoso. El riff de Default Judgment nos hace curiosamente pensar en Korn primero y cierto hit de Rammstein después. Aunque resulta ser otro tema que pasa con más pena que gloria, resucita en los momentos finales cuando la rabia en ascenso toma el control.
Al margen de pequeños resbalones, bien merecen la pena temas que nos recuerden la grandeza de la banda, como los choques rítmicos de Herrera y las ásperas soflamas de Bell en Slave Labor, las más entretejidas tormentas percusivas de Act of God la melodía vocal de Drones o la cabezonería con sugerente cambio de ritmo de Corporate Cloning. En detrimento de esto, la mística Ascension pasa de la incertidumbre al sopor mientras no sabemos si comenzará una canción de Fear Factory o el último éxito de las catedrales el techno. Pero sólo obtenemos siete minutos de bostezo totalmente injustificados. Al menos la espera merece la pena para que el cuarteto nos entregue una salvaje versión de la ya de por sí dañina y punk School que firmaran unos Nirvana en plena ebullición. Aunque no ha faltado quien se ha rasgado las vestiduras (que malo es el purismo) hay que reconocer que la canción le va como anillo al dedo a una banda de metal y FF no defraudan en su relectura.

Prácticamente nadie discutirá que Archetype supone un levantamiento de cabeza tras un flojo Digimortal. En mi opinión lo más importante es que demuestra que Dino Cazares no era un pilar fundamental en la banda. Pero aún con todo, pasan los años y vemos que la fórmula Fear Factory no da más de si o no se deciden a explorar nuevos territorios, ya que desde Demanufacture todo han sido pequeños hermanos clonados con mayor o menor acierto de aquel. Lo nuevo de los angelinos se salva por su arrojo, por su cierta voluntad de recuperar un glorioso pasado y sobre todo por un Raymond Herrera absolutamente inigualable que se supera día a día, el cual, de esto sí que estamos seguros, es el auténtico alma de la máquina.









   


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