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Reseña: Spiritualized - Songs In A&E

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Songs In A&E
8
8.2



Universal/Spaceman Records/Fon [2008]
Productor: J. Spaceman (Jason Pierce)
Banda: Jason Pierce, Tom Edwards, Doggen, Thighpaulsandra, John Coxon
Vuelven Spiritualized, o lo que es lo mismo, vuelve Jason Pierce con nuevo disco tras varios años de ausencia. Y no es que este lustro lo haya pasado jugando a la Playstation como hacen otros, sino que poco después de la edición de “Amazing Grace” y de comenzar a trabajar en su sucesor, el ex-Spacemen 3 cayó gravemente enfermo (según él mismo, estuvo a punto de alcanzar la luz al final del túnel) para, una vez recuperado, no sentirse muy seguro de seguir trabajando en unas canciones que pronosticaban su nefasta experiencia.

Fuera cierto esto último o no, la verdad es que el futuro del sexto álbum de Spiritualized era más bien poco halagüeño hasta hace bien poco. No fue hasta que Harmony Korine, director de ‘Gummo’, hizo acto de aparición que las tornas cambiaron. El cineasta consiguió convencer a Pierce de que finalizara su obra, la cual finalmente hemos podido catar este 2008 bajo el nombre de “Songs in A&E” en honor al personal del ‘Accident & Emergency Ward’ del Royal London Hospital, que cuidó de su creador en algunas de sus horas más difíciles.

Las dificultades en la gestación se notan prácticamente desde el principio: melodías lánguidas, cristalinas, mucho menos ambiciosas y psicodélicas que en ocasiones anteriores. Parece incluso que nuestro Hombre del Espacio tuviera miedo de llegar a los extremos de sus posibilidades, como ya hizo tiempo atrás con el maravilloso y totalmente bañado en ácido “Ladies and Gentlemen, We Are Floating in Space”. El de Rugby ha tocado la muerte con los dedos, y no está dispuesto a dejar que eso suceda otra vez.
Por eso son contención y fragilidad los términos que quizá mejor definan al álbum. A pesar de ciertos momentos de electricidad (“I Gotta Fire”, “Yeah Yeah”, “You Lie You Cheat”), son las melodías más apacibles y cálidas las que realmente destacan y conmueven; desde esos interludios “Harmony” en honor al, en gran parte, impulsor y ‘salvador’ del álbum y que parecen fragmentos de temas nunca acabados por la inseguridad de su autor; hasta las canciones plenamente ‘terminadas’.

Y es que parece que Pierce nos dijera desde su música que ya está bien de exploraciones lisérgicas en pro del resultado musical, que todo eso ha terminado para él y que a partir de ahora se dedicará a disfrutar de lo que la vida puede ofrecerle. “Sweet Talk”, “Death Take Your Fiddle”, “Soul On Fire”, “Baby, I’m Just a Fool”… reflejan todo esto, aunque desde una perspectiva un tanto melancólica que va a acentuándose conforme pasan los minutos.

Ya que si bien la vida puede ser maravillosa, no hay que olvidar que también puede abandonarnos en cualquier momento. Jason es muy consciente de esto y, con su voz titubeante fruto de un corazón que no hace mucho casi dejó de latir, hace que el último tercio del álbum adquiera un aire más introspectivo si cabe, culminando con la dolorosamente bella “Goodnight Goodnight”. Aún así, confiemos en lo que dicen algunos: lo que no te mata te hace más fuerte.









   


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