/Crónicas///

Moonchild – Madrid (03/04/2008)

Joey Baron, Mike Patton y Trevor Dunn supervisados por John Zorn
5.4
Joy Eslava, 400 p. aprox
Precio: 33 €
Géneros:

Es la mar de difícil entrar a valorar un show como el que llevan a cabo los colegas de John Zorn en Moonchild.

Lo primero a comentar es que la sala Joy Eslava se quedó bastante grande para un evento excesivamente caro (al menos para el público mas curioso y menos devoto de Zorn, Patton y cia, pues lo habituales seguidores allí estaban antes de la apertura de puertas). Tras una espera de hora y media desde esa bajada de bandera la gente ya hasta andaba de mal humor.

De hecho, parecía que el retraso obedecía a algún descontento por parte del propio John Zorn pues momentos antes de que el concierto empezara, el mismo y sus ya habituales pantalones militares se metió entre la gente para llegar a ponerse a los mandos del control de sonido. Habitualmente en Moonchild, sube al escenario para dirigir al trío de locos musicales, pero en este caso se encargó primero de poner a tono el sonido y luego de batallar con los efectos de voz de Mike Patton.

El propio cantante fue quizás el que mas miradas acaparó, sacando a relucir su repertorio de gritos imposibles, miradas implacables, teatralidad marca de la casa y una sorprendente compenetración con John Zorn en los efectos. Por qué, es para no tragarse que los gritos y ruidos que salían de la boca fueran lanzados a propósito pero viendo como a los mandos Zorn los seguía a la vez, todo tenía algo más de sentido.

Sobre todo, cuando detrás tienes dos verdaderas apisonadoras. Si bien Mike Patton se pasó de gritos y esputos varios, Trevor Dunn dio todo un recital a cargo de su expresivo bajo. Joey Baron haciendo gala de una técnica casi perfecta no quedó lejos, pero desde luego que el que fuera bajista de Mr. Bungle se llevó el premio al mejor de la noche sacando todo registro posible a su instrumento y contrarrestando la vorágine machacante de Mike.

De todo el concierto destacar lo corto que fue para haber costado 33 euros y que el bis final con Patton solo, fue claramente lo peor de la noche.

Lo que está claro es que son únicos, para lo bueno (que hubo mucho) y para lo malo (evidentemente, también mucho).

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3 de abril de 2008